Un gigantesco deslizamiento y el colapso de una masa glaciar desataron una avalancha de agua, hielo, barro y rocas que arrasó poblaciones a ambos lados de la frontera entre Nepal y China. Cientos de extranjeros figuran entre las personas que aún no han podido ser localizadas.
Nepal enfrenta una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. Una gigantesca riada, acompañada de un deslizamiento de tierra, dejó al menos 332 muertos en territorio nepalí, mientras otras tres personas fallecieron en el Tíbet. El balance conjunto se elevó así a 335 víctimas mortales hasta este jueves 27 de agosto de 2026.
¿Qué provocó la gigantesca riada?
Las primeras investigaciones apuntan a un fenómeno de enormes dimensiones ocurrido en las montañas del Himalaya.
A las 08:37 del miércoles, hora local, los sismógrafos detectaron una fuerte señal que inicialmente fue interpretada como un terremoto de magnitud 4,4. Posteriormente, el Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que no se trataba de un sismo convencional, sino de la señal generada por un gigantesco deslizamiento asociado al colapso de una masa glaciar y un flujo de escombros.
Las imágenes satelitales sitúan el inicio de la catástrofe en las laderas septentrionales del Langtang Lirung, en Nepal. Una parte considerable del frente de un glaciar se habría desprendido a unos 5.200 metros de altitud y cayó aproximadamente 1.200 metros hacia el fondo del valle.
La enorme masa de hielo y rocas alcanzó el río Lhende Khola y desencadenó una avalancha de agua, barro y sedimentos.
Apenas siete minutos después de la señal registrada por los sismógrafos, la corriente alcanzó el paso fronterizo de Gyirong, en el Tíbet, donde arrasó edificios, vehículos, puentes y otras infraestructuras.
Desde allí, la avalancha avanzó hacia Nepal a través de los ríos Bhote Koshi y Trishuli, golpeando poblaciones ubicadas río abajo.
En uno de los puntos de medición, el nivel del río Trishuli llegó a subir hasta nueve metros en apenas media hora. Los efectos de la riada se extendieron por más de 100 kilómetros.
Cuerpos fueron arrastrados más de 100 kilómetros
La magnitud de la corriente quedó reflejada en los lugares donde comenzaron a aparecer las víctimas. La Policía de Nepal informó que se recuperaron cadáveres en ocho distritos, algunos de ellos a más de un centenar de kilómetros de la zona donde ocurrió el desastre.
En Rasuwa, uno de los distritos directamente golpeados, se localizaron 17 cuerpos.
La riada también destruyó al menos 19 puentes y cerca de 40 kilómetros de carreteras, dificultando el ingreso terrestre de los equipos de emergencia. Además, alrededor de 430 megavatios de capacidad de generación eléctrica resultaron afectados, equivalentes a más del 12% de la potencia hidroeléctrica instalada en Nepal.
Las cámaras de seguridad instaladas en la zona fronteriza muestran a decenas de personas corriendo segundos antes de la llegada de una enorme pared de agua, lodo y piedras. La corriente arrastró vehículos y destruyó estructuras en cuestión de segundos.
Más de 300 personas han sido rescatadas
Las operaciones de búsqueda continúan por aire y tierra. Según el Ejército nepalí, 336 personas fueron rescatadas con vida y evacuadas en helicóptero, entre ellas 45 extranjeras.
Nepal desplegó a 7.415 policías y militares, mientras se han efectuado 239 vuelos de helicópteros para llegar a lugares que quedaron aislados.
Este jueves las operaciones aéreas continuaron con 15 helicópteros, siete militares y ocho privados.
Los heridos reciben atención en puestos médicos habilitados en Dhunche y Bidur. Los pacientes en condiciones más graves son trasladados hacia Katmandú.
India también comenzó a entregar tiendas de campaña, alimentos y suministros de emergencia para las poblaciones afectadas.
En territorio tibetano, las autoridades chinas informaron que un equipo de rescate logró aproximarse al núcleo de la catástrofe, aunque las condiciones del terreno siguen dificultando el ingreso de maquinaria pesada.
Lluvias mantienen la alerta
El peligro todavía no ha terminado. Las previsiones indican que las lluvias podrían continuar hasta el domingo, lo que incrementa el riesgo de nuevos deslizamientos y complica las operaciones de rescate.
Las autoridades chinas también detectaron la formación de un lago represado por los desprendimientos cerca del paso de Gyirong. Equipos técnicos vigilan su comportamiento para determinar si existe riesgo de una nueva avenida de agua.
Como medida preventiva, China evacuó a 369 habitantes de cuatro aldeas ubicadas dentro de un radio de 14 kilómetros de la frontera.
En Nepal, los organismos especializados señalan que por el momento no existen indicios de otra gran riada inminente en Rasuwa o Nuwakot, aunque mantienen la vigilancia debido a las lluvias.
La prioridad ahora es encontrar a las más de 1.400 personas que continúan sin ser localizadas. Con poblaciones aisladas, carreteras destruidas y sectores todavía cubiertos por toneladas de barro y escombros, las autoridades temen que el balance de víctimas continúe aumentando conforme los rescatistas consigan ingresar a las áreas más devastadas.
Fuente: El País, CNN, France
