La analista política sostuvo en Mañana Xpress de Intermedia Ecuador que ganar la Presidencia no significa controlar políticamente el territorio. En Chimborazo, advierte, la elección tendrá dinámicas propias y podría estar marcada por la gestión local, la fragmentación y las propuestas de los candidatos.
Las elecciones seccionales del próximo 29 de noviembre de 2026 representan mucho más que una nueva jornada electoral para elegir autoridades locales. Para la analista política Dra. María Fernanda Gallegos, el proceso será también una prueba para determinar hasta dónde las fuerzas políticas nacionales son capaces de construir estructuras territoriales y convertir su respaldo nacional en presencia efectiva en provincias, cantones y parroquias.
Durante una entrevista concedida al programa Mañana Xpress de Intermedia Ecuador e Intermedia Radio, Gallegos analizó el escenario político previo a los comicios y puso especial atención en la situación de Chimborazo y Riobamba, donde, según su lectura, las dinámicas electorales tienen características diferentes a las de otras provincias del país.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha establecido que 13.827.643 electores están habilitados para sufragar en estos comicios, mientras que se elegirán 5.749 autoridades principales, entre prefectos y viceprefectos, alcaldes, concejales, vocales de juntas parroquiales rurales y representantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
¿Elección nacional o disputa territorial?
Uno de los principales planteamientos de Gallegos es que el resultado de las elecciones presidenciales no puede trasladarse automáticamente a las elecciones locales.
Daniel Noboa fue proclamado presidente de la República para el período 2025-2029 después de obtener 5.870.618 votos, equivalentes al 55,63% de los sufragios válidos de la segunda vuelta de 2025.
Sin embargo, para la analista, ese resultado no implica que el oficialismo tenga automáticamente una estructura política consolidada en el territorio.
“Ganar la Presidencia no significa controlar políticamente al Ecuador”, sostuvo Gallegos durante la entrevista.
Desde su perspectiva, el desafío de Acción Democrática Nacional (ADN) consiste ahora en construir una estructura capaz de competir en alcaldías, prefecturas, concejos municipales y juntas parroquiales.
La diferencia, explicó, está entre ser una fuerza presidencial y convertirse en una organización territorial.
ADN busca ampliar su presencia en los gobiernos locales
Gallegos considera que el oficialismo enfrenta una etapa distinta a la de las elecciones generales. Mientras la Presidencia concentra el poder político nacional, los gobiernos seccionales requieren estructuras locales permanentes.
Alcaldes, prefectos, concejales, dirigentes barriales, organizaciones sociales y estructuras comunitarias forman parte de esa construcción territorial que, según la analista, será determinante para cualquier organización política que aspire a consolidarse más allá de una elección presidencial.
En ese contexto, las elecciones del 29 de noviembre se convierten en una prueba para el oficialismo.
No obstante, Gallegos advierte que la figura presidencial no necesariamente garantiza el triunfo de los candidatos locales.
Su tesis es directa: el respaldo a Daniel Noboa no equivale automáticamente a un respaldo electoral para cada candidato de ADN.
Chimborazo: una provincia que no puede analizarse únicamente desde Riobamba
La analista dedicó una parte importante de la entrevista a Chimborazo.
Gallegos considera que la provincia tiene una estructura social y política diversa y que cualquier análisis electoral debe considerar las diferencias entre Riobamba y los demás cantones.
En el caso de Riobamba, el Censo 2022 establece que el 29,9% de la población se autoidentifica como indígena, mientras que la provincia de Chimborazo registra 471.933 habitantes.
Para Gallegos, estos datos son importantes porque Riobamba no puede ser entendida únicamente como una ciudad urbana, comercial o universitaria. Su dinámica electoral también está vinculada con la ruralidad y con las relaciones políticas y sociales existentes en otros cantones de la provincia.
La analista mencionó particularmente a Colta, Guamote y Alausí, territorios donde las organizaciones indígenas y comunitarias tienen una presencia política relevante.
Por ello, considera que Chimborazo presenta una competencia con características propias y que no necesariamente puede ser interpretada utilizando el mismo esquema aplicado en provincias como Guayas, Manabí o Pichincha.
Riobamba podría votar mirando la gestión
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la situación de la Alcaldía de Riobamba.
Gallegos sostuvo que, frente a la diversidad de candidaturas, los electores podrían prestar mayor atención a problemas concretos de la ciudad.
Entre ellos mencionó:
- empleo;
- movilidad;
- infraestructura;
- asentamientos irregulares;
- construcción informal;
- parque industrial;
- seguridad;
- salud y servicios;
- estabilidad económica.
A partir de esta lectura, la elección podría no estar definida exclusivamente por la identificación ideológica de los ciudadanos.
La gestión municipal podría convertirse en uno de los principales factores de evaluación electoral.
La pregunta ya no sería únicamente qué partido representa cada candidato, sino qué hizo la administración, qué problemas permanecen pendientes y qué tan viables son las soluciones propuestas por quienes buscan llegar al poder.
Las propuestas tendrán que demostrar viabilidad
Durante la entrevista, Gallegos mencionó a varios candidatos que participan o son considerados dentro de la competencia por la Alcaldía de Riobamba.
Sin establecer un pronóstico electoral, la analista llamó la atención sobre la necesidad de analizar las propuestas de cada aspirante y, particularmente, su viabilidad.
El planteamiento abre una discusión que será relevante durante la campaña: no basta con anunciar obras o soluciones; los electores también deberán conocer las competencias municipales, los recursos disponibles, las fuentes de financiamiento y los plazos para ejecutar los proyectos ofrecidos.
La elección, por tanto, podría convertirse también en una evaluación de la capacidad de cada candidatura para transformar sus propuestas en planes concretos de gobierno.
Fragmentación política y competencia abierta
Otro elemento señalado por Gallegos es la fragmentación política.
La analista considera que la existencia de diferentes candidaturas puede dificultar la construcción de un bloque opositor único y generar competencias diferenciadas entre los distintos espacios políticos.
En este escenario, el tradicional eje correísmo versus anticorreísmo podría seguir teniendo influencia, pero no necesariamente explicaría por sí solo el comportamiento electoral de todos los ciudadanos.
Las dinámicas locales, los perfiles de los candidatos, la gestión de las autoridades salientes y las necesidades de cada territorio también podrían desempeñar un papel importante.
El reto para el oficialismo
La lectura de Gallegos plantea una interrogante de fondo para ADN: ¿puede una organización identificada principalmente con el poder Ejecutivo construir una estructura territorial sostenible?
La respuesta no podrá conocerse antes de las elecciones.
Será el resultado de noviembre el que permita observar la dimensión real de la presencia territorial de cada fuerza política.
El CNE ya inició la fase de producción del material electoral. El organismo informó que el 5 de octubre de 2026 comenzó la impresión de las papeletas para las elecciones seccionales y del CPCCS.
El proceso avanza así hacia una etapa en la que las organizaciones políticas tendrán que concentrarse en sus candidatos, estructuras, propuestas y estrategias de campaña.
Un proceso que también mira hacia el futuro
Para Gallegos, las elecciones seccionales tendrán efectos que podrían trascender el 29 de noviembre.
Su interpretación es que el proceso permitirá identificar qué fuerzas políticas tienen capacidad para construir organización territorial y cuáles dependen fundamentalmente de liderazgos nacionales.
Además, considera que los resultados podrían influir en la configuración política de los siguientes procesos electorales.
Sin embargo, esta lectura debe entenderse como un análisis político y no como una predicción de resultados.
“Voto consciente”, el llamado de María Fernanda Gallegos
En la parte final de la entrevista, la analista hizo énfasis en la responsabilidad ciudadana frente a las urnas.
Gallegos sostuvo que la sociedad debe acceder a información suficiente sobre los candidatos y sus propuestas para ejercer un “voto consciente”.
La discusión, en ese sentido, trasciende la confrontación entre organizaciones políticas.
El desafío para los electores será identificar quiénes son los candidatos, cuál es su trayectoria, qué ofrecen, qué competencias tendrán las autoridades que aspiran a representar y, especialmente, qué tan viables son sus propuestas.
Las elecciones del 29 de noviembre pondrán nuevamente a prueba a la clase política ecuatoriana.
Pero también plantearán un desafío a los ciudadanos: decidir no solamente por una etiqueta política, sino evaluar qué proyecto de ciudad, provincia y territorio consideran más adecuado para los próximos cuatro años.
La entrevista completa
Las declaraciones de la Dra. María Fernanda Gallegos fueron realizadas en el programa Mañana Xpress de Intermedia Ecuador e Intermedia Radio, espacio de entrevistas, análisis y opinión que aborda los principales temas de la coyuntura nacional y local.
La entrevista completa en los canales oficiales de Intermedia ecuador e Intermedia radio
