Ecuador eleva a alerta naranja por El Niño mientras el Pacífico se calienta y Quito suma 50 días sin lluvias

El calentamiento anómalo del océano Pacífico mantiene activo el fenómeno de El Niño en Ecuador. Los organismos técnicos proyectan que sus mayores efectos podrían presentarse entre octubre y diciembre de 2026, con riesgos de lluvias intensas, inundaciones y afectaciones a la agricultura y pesca. En Quito, varios sectores acumulan cerca de 50 días consecutivos sin precipitaciones.

Ecuador permanece en alerta naranja ante la evolución del fenómeno de El Niño, mientras los organismos técnicos monitorean el comportamiento del océano Pacífico y su posible interacción con la atmósfera.

El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) mantiene al evento en fase activa y las autoridades de gestión de riesgos han reforzado las medidas preventivas ante un escenario que podría intensificarse durante los próximos meses.

De acuerdo con las proyecciones del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), el período de mayor calentamiento oceánico podría registrarse entre octubre y diciembre de 2026. Sin embargo, los especialistas advierten que un océano más cálido no significa necesariamente que Ecuador vaya a experimentar lluvias extremas.

La intensidad de los efectos dependerá del denominado acoplamiento océano-atmósfera, es decir, de la manera en que la atmósfera responda al calentamiento de las aguas del Pacífico.

El océano ya muestra señales del fenómeno

El director de Oceanografía y Meteorología Marina del Inocar, Carlos Perugachi, explicó que las condiciones comenzaron a cambiar desde febrero de 2026, cuando las temperaturas del océano pasaron de condiciones frías hacia un escenario progresivamente más cálido.

Los monitoreos realizados mediante cruceros oceanográficos, estaciones de observación y redes internacionales muestran que las aguas cálidas ya alcanzan aproximadamente 100 metros de profundidad, cuando normalmente para esta época se encuentran entre los 30 y 40 metros.

El calentamiento también ha provocado un incremento del nivel medio del mar de entre 25 y 30 centímetros en estaciones ubicadas en Esmeraldas, La Libertad, Santa Cruz y Baltra.

Los especialistas advierten que esta elevación, combinada con mareas altas y oleajes, podría incrementar el riesgo de inundaciones en sectores costeros, afectar malecones, acelerar la erosión de playas y generar complicaciones para las actividades marítimas.

Pescadores y especies marinas ya sienten los efectos

Uno de los primeros impactos se observa en el ecosistema marino.

El aumento de la temperatura del agua modifica la distribución de diferentes especies de peces, que buscan aguas más frías y pueden desplazarse hacia zonas más profundas o alejadas de la costa.

Esta situación obliga a los pescadores a recorrer mayores distancias para encontrar sus capturas habituales, lo que representa más tiempo de trabajo y mayores costos operativos.

La reducción de peces cerca de la costa también repercute en especies que dependen de ellos para alimentarse, entre ellas los piqueros de patas azules, cuya disponibilidad de alimento puede disminuir en las zonas tradicionales de pesca.

Octubre, noviembre y diciembre serán meses clave

Las proyecciones técnicas ubican al trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026 como el período en el que podrían registrarse las mayores anomalías de temperatura del océano.

No obstante, el Inocar mantiene cautela. La historia climática de Ecuador demuestra que un calentamiento oceánico no siempre termina acompañado de precipitaciones extraordinarias.

Durante el fenómeno registrado en 2023, por ejemplo, el océano presentó condiciones cálidas, pero la respuesta atmosférica no tuvo la misma intensidad.

El escenario podría ser diferente si durante los próximos meses se consolida el acoplamiento entre el océano y la atmósfera. En ese caso, Ecuador podría enfrentar condiciones comparables, aunque no necesariamente iguales, a las registradas durante los fenómenos de 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los episodios de El Niño más destructivos para el país.

Aquellos eventos provocaron inundaciones, destrucción de infraestructura, pérdidas agrícolas y graves impactos económicos, especialmente en la región Costa.

Agricultura: uno de los sectores más expuestos

El Ministerio de Agricultura y Ganadería considera al sector agropecuario entre los más vulnerables ante un eventual incremento de las precipitaciones.

Entre los cultivos que podrían resultar afectados se encuentran el arroz, banano, cacao y maíz, además de los pastizales destinados a la producción pecuaria.

Las provincias con mayor nivel de afectación potencial son Guayas, Los Ríos y El Oro. Esmeraldas presenta un riesgo medio, mientras que Manabí registra un nivel menor dentro de las proyecciones actuales.

El exceso de lluvia podría generar pérdidas de cultivos, daños en infraestructura agrícola, problemas de conectividad vial y dificultades para transportar alimentos.

¿Qué pasa con la sequía en la Sierra y Amazonía?

La situación en la Sierra y la Amazonía presenta otra interrogante.

El Inocar señala que todavía no existe evidencia científica suficiente para atribuir directamente la actual falta de lluvias al fenómeno de El Niño.

Según los especialistas, esto se debe a que todavía no se ha consolidado el acoplamiento entre las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Sin embargo, si este proceso se desarrolla durante los próximos meses, podrían cambiar las condiciones meteorológicas y presentarse escenarios de mayor sequía en determinadas zonas de la Sierra y, especialmente, en la Amazonía.

Quito acumula 50 días sin lluvias

Mientras el país se prepara para una posible intensificación de El Niño, Quito enfrenta una prolongada temporada seca.

Varios sectores del norte, centro-sur, valle de Los Chillos y Cumbayá-Tumbaco acumulan aproximadamente 50 días consecutivos sin lluvias.

La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) señala que, por el momento, las fuentes que abastecen a la capital mantienen niveles normales y no presentan afectaciones que comprometan el suministro.

No obstante, durante los períodos secos aumenta la demanda de agua potable, particularmente en las zonas altas del Distrito Metropolitano.

Para enfrentar posibles escenarios de emergencia, Epmaps mantiene el monitoreo de 171 estaciones hidroclimáticas, protege alrededor de 72.800 hectáreas de áreas de importancia hídrica y dispone de mecanismos de contingencia.

Entre estos recursos se encuentran tanqueros, pozos de respaldo y 40 generadores eléctricos, destinados a mantener operativas las estaciones de bombeo ante eventuales interrupciones del servicio eléctrico.

Según la empresa municipal, incluso bajo escenarios extremos, las afectaciones podrían alcanzar aproximadamente al 3% de la población del Distrito Metropolitano de Quito.

Ecuador se prepara para un escenario todavía incierto

El comportamiento de El Niño durante los próximos meses será determinante.

Por ahora, el océano ya presenta señales claras de calentamiento, pero los expertos mantienen cautela respecto a la magnitud de sus efectos sobre el clima.

La evolución de la atmósfera, especialmente entre septiembre y diciembre, permitirá determinar si Ecuador enfrentará únicamente un episodio de calentamiento oceánico o si el fenómeno alcanzará una intensidad capaz de generar lluvias extraordinarias en la Costa, inundaciones, deslizamientos y pérdidas agrícolas, mientras otras regiones podrían experimentar condiciones de sequía.

Las autoridades mantienen el monitoreo permanente y recomiendan fortalecer desde ahora las medidas de prevención ante un escenario que todavía está en desarrollo.

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